26 feb. 2014

Metodología Agile como patrón pedagógico de ciertos aprendizajes


El pasado 20 de febrero se celebró, en las instalaciones de la empresa RunRoom, un encuentro meetup enfocado a la “Introducción a la metodología Agile”. El encargado de conducir la sesión (ver slideshare) fue Alberto Gómez (@albegomezaguile), quién expuso de forma muy acertada una visión panorámica de este tipo metodología. Se explicaron los procesos y las figuras clave, se exploraron metodologías ágiles como Scrum, Kanban, XP, etc., y se profundizó en la filosofía y los valores de Agile, los cuales pueden consultarse en el Manifiesto por el desarrollo ágil de software.

Pero, empecemos por el principio: ¿Qué es exactamente la metodología Agile?

Podríamos decir, a grosso modo, que se trata de métodos de ingeniería enfocados a la creación de productos de software; y que dichos métodos están basados en el desarrollo iterativo e incremental, en lapsos cortos (de entre 1 y 4 semanas), donde los requisitos y soluciones del producto a desarrollar evolucionan mediante la colaboración de un equipo auto-organizado y multidisciplinar

Cada iteración incluye: planificación, análisis de requisitos, diseño, codificación, revisión y documentación; y, al final de cada una de dichas iteraciones, el equipo implicado vuelve a evaluar las prioridades del proyecto en cuestión, para seguir avanzando en el routemap del producto, o bien orientar/pivotar en función de dicho análisis evaluativo. 


A raíz de la asistencia a este encuentro, me surgen varias dudas o planteamientos: Por un lado, me pregunto si actualmente se está llevando a cabo la utilización de este tipo de metodologías ágiles en los centros escolares de enseñanzas secundarias de tipo técnico y/o tecnológico, en España. Creo que es una necesidad explorar su aplicación, si es que no se viene desarrollando ya, por las implicaciones positivas que conllevan y que intentaré puntualizar más adelante (a modo de beneficios de tipo educativo).

Por otro lado, tal y como se puede observar, las metodologías ágiles principalmente están orientadas al desarrollo de software, pero… ¿sería posible trasladar dentro del ámbito educativo dichas técnicas para la creación de “productos” no vinculados al software? 


Enlazando el tema con las preguntas anteriores, mi reflexión me lleva a plantear la potencial posibilidad de aplicar también este tipo de metodologías ágiles en las prácticas pedagógicas de ciertos aprendizajes en el aula que impliquen una actitud activa y autorregulada por parte del alumnado y el trabajo en equipo. Un claro ejemplo podría ser su aplicación en el aprendizaje basado en proyectos (ABP o PBL – Project Based Learning), sea cual fuese el producto final a conceptualizar, generar o crear (es decir, tuviese o no componente tecnológico de por medio el producto que el alumnado deba desarrollar). Así pues, ¿podrían establecerse las metodologías ágiles como dinámicas educativas a experimentar por parte de los alumnos para desarrollar sus proyectos? Creo que sí.

En esta línea, me gustaría destacar el trabajo de Sergi Adrián Yazyi que, con su trabajo de final de master (2011), titulado Una experiencia práctica de Scrum a través del aprendizaje basado en proyectos mediado por TIC en un equipo distribuido, ya realizó una muy buena aproximación a la posible aplicación que este tipo de metodologías ágiles pueden aportar al desarrollo de proyectos de índole educativa. Enlazo su presentación Slideshare, ya que no tiene desperdicio. 

Con todo lo expuesto, y a modo de reflexión final, me gustaría concretar los que (a mi parecer) serían sin duda los 5 principales beneficios que las metodologías ágiles pueden aportar al ámbito educativo. A priori, los siguientes:


  1. Están basadas en un enfoque puramente práctico. El aprendizaje de los alumnos se desarrolla en el “Aprender haciendo”.
  2. Aportan motivación al alumnado (no olvidemos que uno de los valores principales de Agile son las personas).
  3. Se sustentan en la idea del equipo distribuido. Organización horizontal y multidisciplinar.
  4. Potencian indiscutiblemente el desarrollo de competencias transversales.
  5. Poseen una clara orientación hacia el desarrollo de competencias profesionales (en sintonía con los requerimientos actuales y las metodologías en auge que se utilizan cada vez más en el ámbito laboral).


Considero, e insisto, en que sería muy interesante explorar las experiencias desarrolladas hasta la fecha, a partir de las metodologías ágiles enfocadas al desarrollo de software, con la finalidad de poder extraer de las mismas un posible patrón pedagógico que sirviese de base para intentar reproducir en el aula dichas estrategias, mostrando así su claro potencial a nivel educativo. 


Seguiremos explorando…



Alicia Cañellas.